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¿Tener pensamientos positivos cambia nuestra realidad?

 

 

Muchas veces hemos oído que atraemos aquello que pensamos y que visualizando podemos lograr todos nuestros objetivos. 

El pensamiento positivo sostiene que para lograr el éxito en el proyecto empresarial que has emprendido tienes que visualizarte siendo exitoso y viviendo como si ya lo hubieras logrado. De esta manera, con tus pensamientos atraerás aquello que tanto deseas.

¿Pero qué pasa cuando no se cumple lo que pensamos? Empezamos a sentir desilusión, frustración, e incluso cansancio mental y emocional porque nos volvemos locos tratando de desucbrir la causa. Si estamos teniendo pensamientos positivos, ¿por qué sigo igual?

 

Voy a transcribir un ejemplo que encontré en otro blog: "una chica vino a sesiones de coaching frustrada y decepcionada con su anterior coach porque ella tenía un problema de relación con su padre y en las sesiones trabajaban con visualizaciones y afirmaciones positivas sobre lo amorosa y enriquecedora que era la relación con su progenitor. Ella me contó que durante las sesiones se sentía relajada y tranquila pero que cuando volvía a casa, nada había cambiado, la relación con su padre seguía siendo tan destructiva como siempre".

 

Es claro que con solo tener pensamientos positivos o repetir afirmaciones positivas la vida no cambia, porque en realidad debemos ser coherentes con los pensamientos, sentimientos, palabras y acciones.

La chica que mencionan que tenía problemas con el padre, lo que quería era cambiar al padre, y por eso no funcionó lo que estaba haciendo. Si el padre es una persona conflictiva y empieza una discusión, y ella continúa con la discusión, las cosas no cambian. Pero si ella toma otra actitud, la de mirar al otro como un otro, con amor y desde el amor, aceptando que esa persona tal vez tuvo la misma relación con su padre y aún no lo sabe manejar, entonces las cosas sí cambian. Porque para que el mundo cambie, tengo que cambiar yo primero.

Creo que el problema está en pensar que con afirmaciones positivas, voy a cambiar mi entorno. Tengo que cambiar yo.

Además, como mencioné anteriormente tengo que ser coherente. Si pienso que quiero que quiero tener más ingresos, pero me siento pobre y vivo hablando de lo mal que está el país, y encima pierdo mi tiempo viendo series, nada va a cambiar y voy a seguir siendo pobre. Si pienso que quiero tener una pareja estable, pero me siento sola, y encima le digo a todo el mundo lo bueno de estar soltera, voy a seguir estando sola. Si pienso que quiero pagar mis deudas, lo que voy a recibir son deudas. Las voy a pagar, pero es lo único que voy a hacer con el dinero que gane, seguir pagando deudas.

 

Si pienso que quiero tener más clientes, no pasa nada, es solo un deseo y por más que lo repita mil veces, voy a seguir en la misma situación. Pero si digo, "voy a conseguir un 30% más de clientes en los próximos 3 meses", y a mi actitud positiva le sumo acciones como enviar e-mails, hacer publicidad, contactarme por redes sociales, hacer redes de contactos con mis amigos, entonces los resultados sí van a ser diferentes.

El problema es pensar que solo hay que pensar. No, también hay que sentir, hablar y actuar.

 

Un ejemplo de lo que me pasó personalmente los últimos días. Yo repetía la frase "tengo muchas oportunidades, las oportunidades vienen a mí fácilmente, con frecuencia y de diferentes fuentes".  Aparentemente la frase es alentadora. Hasta que me dí cuenta que tenía muchas oportunidades pero a pesar de mi predisposición y proactividad, en algún punto quedaban truncas. Y ahí entendí, que no debía pedir oportunidades, sino contratos efectivos. Lo que quiero es que la gente valore mi trabajo y me contraten. Y por supuesto, hacer las acciones que correspondan.

Ahora con la pandemia, por ejemplo, los medios de comunicación nos muestran la cantidad de infectados y la cantidad de muertos. En la ciudad donde vivo, dicen hay 300 infectados, pero no dicen que hay más de 35 mil personas sanas. El hablar solo de la enfermedad, no va a hacer que se curen los enfermos, va a hacer que más gente se sugestione y atraiga este y cualquier otro virus.

 

Los pensamientos positivos son poderosos, pero hay que saber usarlos. ¿Qué opinás?