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La Mujer en el Trabajo: ¿Ya podemos hablar de inclusión?

El mercado laboral no siempre es un lugar amigable para las mujeres. Sobre todo si tenemos en cuenta que a ellas se les exige un buen desempeño en el ámbito doméstico y en el trabajo. Esto es una carga difícil de sostener. Las mujeres quieren salir de su espacio doméstico para ser reconocidas y los varones no quieren desempeñarse allí porque perderían valor.

UNA ESTRATEGIA PARA LOGRAR LA IGUALDAD SERÍA RECONOCER EL VALOR QUE TIENE EL ESPACIO DOMÉSTICO. Porque sin ese espacio, el entorno social, que incluye al trabajo, no podría existir.
Es necesario reformular las responsabilidades en el cuidado de los hogares, es decir, conciliar el trabajo y la vida privada. Es necesario un nuevo paradigma para cambiar el actual que indica que el trabajador ideal, es masculino y sin obligaciones familiares.

En este sentido falta mucho por hacer. Las empresas no desconfían de la preparación de las mujeres sino de su disponibilidad, porque la consolidación de la profesión suele coincidir con el crecimiento familiar. Se asigna el prejuicio que indica que como la mujer va a tener hijos, el trabajo ya no será su principal prioridad. Prefieren a los hombres porque suponen que ellos no tendrán que ocuparse de los niños, si surge un imprevisto.

La integración de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad ha sido creciente en los últimos tiempos. Se han superado, al menos en Occidente, las desigualdades legales, de modo que hoy en día puede afirmarse que prácticamente no existe en los textos normativos discriminación formal entre hombres y mujeres.
No obstante, esta igualdad formal no se corresponde exactamente con la realidad, y a pesar de la puja por la integración, subsisten en menor medida discriminaciones y desigualdades como el mismo acceso al empleo, dificultades de promoción interna a puestos de responsabilidad, clasificación profesional, diferencias de retribución, etc. La participación femenina en puestos jerárquicos crece a ritmo lento.
El último censo nacional indica que se gradúan de la universidad más mujeres que hombres. A pesar de eso, mucha gente, incluso la mayoría de las mujeres, critican la situación laboral de la mujer en la actualidad. Manifiestan que las mujeres no necesitan trabajar, que se deberían quedar en casa cuidando de sus hijos. Por otro lado, debido al gran avance de la tecnología doméstica, se ahorra mucho tiempo en las tareas del hogar.

Además, una vez que la mujer finalmente accede a un mando alto, suele ser víctima de la presuposición de que una eventual maternidad podría impedirle estar disponible o cumplir con sus tareas.
A pesar que ambos, varón y mujer, trabajen fuera del hogar, se siguen considerando la labor doméstica y el cuidado de los niños, como tareas femeninas. 
Aun cuando la mujer provee con recursos financieros, siguen considerándose dichos ingresos como "complementarios". Incluso en familias donde la mujer aporta lo mismo o aun más que el varón, no se considera su aporte como vital o de la misma importancia relativa que el recurso monetario del marido.
Muchas mujeres trabajadoras se sienten mal al no poder cuidar de sus hijos, y tener que dejarlos al cuidado de sus abuelos o terceras personas, por no disponer de tiempo debido a su trabajo.
Al existir dos jornadas laborales, el descanso de los padres es muy difícil, y la necesidad de acudir a terceras personas para que ayuden o realicen totalmente el cuidado de los hijos o las tareas del hogar, es inevitable.

El principio de igualdad que no se vive. En Argentina, solo un 18% de las mujeres ocupa cargos gerenciales. La región todavía muestra signos de factores culturales que inciden en la cantidad de puestos de alta dirección ocupados por mujeres.
Si bien la flexibilidad para trabajar es algo bien recibido, no es suficiente. Las compañías deberían implementar políticas y estrategias para ofrecer más oportunidades:
• Rever las políticas de retención de talento.
• Implementar programas de pasantías para estudiantes, prácticas profesionales y planes de carrera adecuados.
• Ofrecer una mejor conciliación entre vida profesional y familiar para hombres y mujeres.
• Licencia optativa paga posterior a la de maternidad y el teletrabajo.


Al convertirse en madre, la mujer vuelve con otras competencias, ya que ahora atiende diferentes demandas y se siente más motivada si la empresa la acompaña. Las mujeres son metódicas, menos confrontativas y detallistas. También trasladan al trabajo sus habilidades de multitasking (hacer varias tareas a la vez).
Hay mucho que hacer y vale la pena el esfuerzo, porque la mujer puede entender a otras mujeres y hacer negocios. La riqueza está en la diversidad.
Mariana Lloret

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